A mis amigos en Venezuela

A raíz de las elecciones del pasado domingo, quiero enviarles algunas reflexiones motivadas por mi profundo amor a Venezuela y a los venezolanos, y por mis vivencias en varios países.
En primer lugar me complació mucho leer que Manuel Rosales reconoció rápidamente el triunfo de Hugo Chávez, evitando así angustias y actos de violencia. Los observadores internacionales coinciden en que no hubo fraude sino ciertas anomalías que no eran significativas. El hecho que no hubo fraude es gracias a la firme actitud vigilante de la oposición, y esta debe mantenerse en el futuro. Las anomalías también pueden ser superadas ya que se trataba de un nuevo sistema de votación, de una cierta falta de formación de los miembros de mesa y de los electores, lo cual produjo muchos votos nulos.
No me extraña tampoco la tristeza y la desilusión que sintió el 40% de los venezolanos que votaron por Rosales. Como es posible, se preguntarían, que, oyendo los propósitos de Chávez y Rosales, el 60% de los venezolanos votaron por el primero ¿? Como es posible que, al ver las avalanchas en todo el país, el 60% de los venezolanos no vieron que se reclamaba un cambio ¿?
Las avalanchas, los mítines, engañan mucho la vista y generan exageradas expectativas. Son fácilmente manipulables. Además, las motivaciones y las circunstancias de la clase popular ?? que no tiene nada que perder con la victoria de Chávez ?? son muy distintas a las de la clase media. Rosales logró despertar muchas esperanzas que motivó a ese 40%, pero el 60% restante no se sintió quizás lo suficientemente identificado con sus promesas, o simplemente no entendió bien sus alcances. Un 20% prefirió no votar, un porcentaje bastante bajo comparado con el 40% en Francia.
En Francia yo presido el movimiento liberal del Morbihan y soy miembro activo del partido UMP de centro-derecha. He dado varias conferencias sobre el acontecer latinoamericano, y el caso Chávez-Venezuela resulta siempre muy interesante ?? no fácil de entender por la derecha pero muy lógico para la izquierda de Daniéle Mitterand y José Bové. Como es posible que con tantas riquezas, con un clima tan fabuloso, con una ubicación tan privilegiada y con un pueblo tan encantador, exista tanta pobreza, tanta criminalidad, tantas injusticias, etc. etc. ¿? Me cuestan y me duelen las explicaciones que doy, pero no me sorprenden las miradas atónitas de los asistentes. Y siempre termino con la misma advertencia: ojo! lo que acontece en Venezuela, y en América latina en general, puede ocurrir también en Francia si los problemas no son atendidos con coraje. Desde 1789, la historia nos da muchos ejemplos.
Aquí en Francia el candidato presidencial del UMP, Nicolás Sarzoky, ha hecho eco de este sentir con su slogan ??ruptura?. Yo le advertí que esta palabra tiene ciertas connotaciones negativas, y lo cambió por ??ruptura tranquila?. Mucho mejor, pero no será fácil cambiar la mentalidad de millones de franceses asistidos con unos ??derechos adquiridos? que el país ya no puede financiar. Trabajar mas y mejor, para vivir mejor, es bien percibido por la gran mayoría pero cuando uno entra en los detalles surge entonces las soluciones discordantes entre la derecha y la izquierda.
Yo siempre insisto en que debemos empezar por el principio: la familia. No entraré hoy en los detalles pero todos conocemos muy bien el estado en el cual se encuentra la familia venezolana, la latino-americana y también la europea. Cada vez que me toca analizar los problemas de criminalidad, terrorismo, desempleo, suicidios, depresiones y otros males, siempre caigo en el origen del problema: la familia. No se vayan a sorprender cuando les digo que en Francia hay 46.000 jóvenes que se prostituyen para financiar sus estudios. Cuantas mas para simplemente sobrevivir ¿? Y no hablemos de los problemas del sistema educativo, del medio ambiente y de los valores humanos ¡! Aquí en Francia hay unas l.300.000 asociaciones civiles que trabajan en forma benévola en todos los dominios, integrados principalmente por jubilados, y no se dan abasto. Manuel Rosales, Hugo Chávez y todos sus partidarios deben unir ahora sus esfuerzos para atender estas prioridades ya que los petro-dólares no durarán mucho y no alcanzarán para todos. Somos muchos los europeos naturalizados que nos hemos alejado físicamente de Venezuela, por distintas razones, y que seguimos muy atentos a lo que sucede en el país que nos da tantos buenos recuerdos. En Suecia, por ejemplo, los suecos que han vivido un tiempo en Venezuela celebran cada año ??El día de Venezuela? comiendo arepas y pabellón, tomando ron, y bailando joropo y guaracha. En Navidad mi esposa, hijos y nieta, comemos siempre hallacas y pan de jamón. Lamentablemente, a los 68 años cumplidos ayer, no es mucho lo que pueda hacer por Venezuela que no sea el enviarles este fraternal email con mis mejores votos de felicidad y paciencia, sin que en ningún momento vayan a bajar la guardia..

jcmalaguti@wanadoo.fr

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